Las diferencias entre el estilo de fotografías de la exposición y el documental deberían ser evidentes. En Word Press Photo los fotoperiodistas son profesionales, se dedican a capturar momentos significativos para la humanidad en algún sentido. Las fotografías de los niños, en cambio, son mucho más naturales, espontáneas y cotidianas. No tienen mucha técnica, a pesar de las clases de fotografía a las que asisten, que son más bien para enseñarles a amar sus fotos que para desarrollar un nivel de profesionalismo mayor.
Sin embargo, ambas colecciones fotográficas se asemejan porque representan un registro de la realidad. Los niños, tanto como los fotógrafos, buscan momentos en sus vidas que les llamen la atención de alguna manera, recolectan imágenes que merezcan ser recordadas. Por supuesto que los niños son mucho menos pretenciosos a la hora de fotografiar. El fotógrafo que sacó la foto de Barak Obama sabía que aquella foto sería importante, el momento es socialmente relevante y la figura principal del cuadro también lo es. Los niños, en cambio, fotografían su realidad cotidiana sin más pretensiones que mostrar su entorno, como dijo uno de ellos, dejar un registro de lo que viven día a día. ¿Por qué llaman tanto la atención éstas fotos? Lo valioso es que son el registro de una realidad cotidiana totalmente distinta a lo que estamos acostumbrados a observar. En el caso de la exposición de Word Press este afán por llamar la atención y captar momentos fuera de lo común, o detalles que no estamos acostumbrados a observar es intencional, incluso morboso a ratos. Las fotos del documental no están tomadas desde un observador externo, sino desde la perspectiva inocente de niños que están insertos en el medio que retratan, sacan fotos de sus hermanos, sus hogares, la calle en la que viven. Nos conmueven porque muestran lo que nunca queremos ver, la miseria y más llamativo aún la miseria en la vida de los niños, miseria ineludible de la que no pueden escapar ni siquiera con ayuda externa.
Ambas colecciones fotográficas nos permiten darnos cuenta de realidades que generalmente preferimos obviar, o no nos detenemos a observar. Nos obligan también a hacer una reflexión acerca de nuestra posición en el mundo y la manera que tenemos de relacionarnos con los demás, con nosotros y con lo que pasa alrededor. Constituyen un registro en imágenes de lo que muchas veces negamos y pretendemos eludir. Las fotos de los niños, al igual que las de Word Press, aunque sin grandes pretenciones ni mucha técnica, son imágenes que cuentan historias, que transmiten emociones y nos permiten acceder a su entorno, al escenario de sus vidas.


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